jueves, 17 de marzo de 2011

En una barca negra

poesía psicológica que ruge desde dentro…





¿Adónde va la noche
degollando las sombras?

¿En qué rostro tupido
asoma su cara?.

Tengo desiertos los ojos
de mirar la nada.

Ahí, en un sepulcro
de cobre y arena,
inédito descanso
 atormentado.

Allí, serenas palabras
sobre el agua.

Acá, orfandad
perenne,
de la noche ciega,
que me abraza.

¿En qué barca negra
me traerá la luna
cuando muera?.




4 comentarios:

Missterror dijo...

¿a qué lugar dirigirá mis pasos?
¿podrá mi garganta soportar el fuego?
Ahí,una piedra que se pudre en su dureza
Allí,unas manos entrelazadas que no tienen dueño
Aquí,inocencia culpable,
tenebrosidad cosida a mi alma ,
búsqueda de mi cielo y de mi infierno,
de esta noche ciega,sorda y muda
que me encierra dentro de esta barca negra

Niña Tabaco dijo...

_¿Por qué resurjo de la muerte, cómo Ave Fénix de entre las cenizas?.
_Es que nací en montañas de basura al acecho de la vida.
_¿Hasta cuándo estaré esperando la respuesta incontestable?
_No lo sé. Mientras tanto sigo hurgando en las entrañas de gente, en busca de sentido a mi existencia.
_¿Por qué ante un mínimo dolor regreso a la ciudad en busca venganza?
La respuesta incontestable.

Missterror dijo...

Mi boca se cose ante la curiosidad del que mira
¿por qué ser visible?
La húmeda esencia del que no nace es lo que sacia mi sed
¿por qué dejarme escuchar?
Para que tu oído destrozado y destronado conozcan el anuncio de mi fin
¿Cuando terminaré?
Lo haré cuando dejes de buscarme,insaciable,entre los residuos de lo que queda de tu propio alma
¿Acaso tengo yo alma?
yo solo soy humo y oscuridad

Niña Tabaco dijo...

Si estoy perdida, entonces, entre almas, ¿hasta cuándo vivirá la mía?.
Si pregunto a la multitud es porque, en el fondo, quiero encontrarte a contracorriente, darte un abrazo, y provocar un colapso en tus entrañas hasta libarte dentro. Así soy, insospechada y automática. Imprevisible conmigo misma. Y no lo dudes…del enamoramiento al desamor hay un paso; y desde mi humilde morada puedo manipularte con mi cerebro, que éste no es más que un engranaje macabro que se alimenta de sangre.
_¿Y si mi engranaje se oxida de tanto desangrar?.
_No lo sé. Pregúntale a mi sombra. Yo ya estoy “ausente”.

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