domingo, 24 de abril de 2011

Final del círculo

cosechando llagas....
La noche me hiere. Así, desencajada y todo, relamo las llagas del dolor carcomidas por el frío del estupro que me recorre como una sierpe entre los muslos.  Un aullido de guitarra  se oye por la casa sin huéspedes, dejándome las cuerdas arrancadas en ésta garganta mía, sucia y lacerada. Y el vómito, me está alimentando y proveyéndome de vitaminas para seguir en ésta cuerda floja que tengo por vida.
Cuento los segundos, como una presidiaria del Penal 14, tratando de herir a los muros del cuarto acosado de líquenes. Ahí está, el silencio rojo apilado en tristes montones, llorando de humedad en su envoltura. Me acuso y me condeno impenitente a la luz de las velas derruidas de cera… que poco alumbran. De nuevo-------- el comienzo.

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