sábado, 30 de abril de 2011

Observatorio cruel

                                                                                                        
.....soul
Tengo las sábanas almidonadas de negro y me importa poco y nada. El ahora, es un resurgir debajo de éstos lienzos y comenzar la mañana. Un sonido suave a madera crujiente, como tostadas sobre la mesa, me trae recuerdos de abuelas regalonas. O no tanto. Quizás… a leños arrojados con furia sobre las llamas.
Aún, sigo en éste pasaje trastocado entre el sueño y la vigilia. El café recién molido cobra fuerza con cada inspiración mía y el tabaco picado inunda la casa con un perfume afrodisíaco. La marihuana, obsoleta, pierde protagonismo a mi lado porque la observo con deseo irremediable.
Sorbo a sorbo van pasando los minutos, y yo, no hago más que pensar en la muerte. Si, en una muerte. No sé si será el frío pero el dolor de espina me entumece. Me estoy poniendo vieja, lo sé: me lo dicen las arrugas y el esputo sanguinolento que arrojo a medianoche.
El mantel a lunares rojos está tendido a la intemperie y lo observo con tristeza desde el ostracismo. Duele, duele verlo lamiendo su propia soledad  a merced de  la tempestad que me trajo la cadencia del invierno.

1 comentarios:

soy beatriz dijo...

Querida Niña Tabaco, tu obscuro relato deja al descubierto las mismas miserias, las mismas ausencias, los mismos miedos de todos. Los míos por ejemplo, bien plantados y expresados con la fuerza que tienen tus palabras.
Gracias por compartirlo.
Te dejo un abrazo enorme.

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