jueves, 7 de julio de 2011

Autorretrato de locura

Afuera, la ciudad es un eco de voces. No te nombro pero vienes. Vienes respirando el humo que suspiro que a la vez hace de incienso, morfina o anestesia. Vienes porque temes a la noche y, yo, soy tu única guarida en las tinieblas. Llegas amarrado a tu destino que inevitablemente te traiciona y empuja hacia mi sombra. Vienes porque sí: obediente y sumiso. Te posas sobre el silencio y  lleno de estacas el dorso de tus manos que lloran sangre. La miro perderse por el resumidero de mi alma coagulada. La sigo hasta el final del camino que termina en tí porque eres el despojo de lo malvivido. Te conviertes en una figura bíblica que le da sentido a tu existencia dolorosa. Ahora te quiero resucitar en un abrazo profundo, para reencarnarme en ti, aunque duela la muerte.-

2 comentarios:

Pop Culture dijo...

Adoro esa cruel belleza extraña que os prodigáis. Cambiaría mis pesadillas por cuarto y mitad de vuestros sueños, esos que acumuláis entre el humo, el barro y la desidia...

Missterror dijo...

...porque no me importa lo cruel que sea mi muerte si tú puedes presenciarla,no me importa vivir en una quietud oxidada si inspiras el alma que exahala cada una de mis miradas.
LLegas malherido,en silencio,obsceno,inmundo y roto y te cobijo bajo la agonía de mi sombra inmóvil,agarrando suavemente tu mano para arrancarte el corazón y darle un beso largo y húmedo.
Llegas a mí perdido y temeroso,buscando a la Niña narcótica que te haga sentir el abismal deseo al que te has hecho adicto.Mientras me miras,sigo intentando resucitarte.

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