martes, 27 de septiembre de 2011

Oscuro centro del dolor


Te extraño en el centro de mi pecho dolorido,

te extraño a puñaladas,
a mar adentro,
en los cauces de un río
taciturno
y profundo.
Extraño el retrato antiguo
de tus ojos
cuando surcas el pasado y
abandonas la vida.
Te extraño cuando incendias
el cielo a medianoche,
cuando escapas,
cuando hieres
los panteones
más siniestros
de la casa.-


jueves, 15 de septiembre de 2011

El ácido que llora le corroe el alma....



Cuando el dolor aflora y el silencio llega, es hora de rogarle al tiempo que me traiga la muerte a cuentagotas para no sentir la fugaz puñalada del espanto. Naufragando así en los mares insondables de la vida, diluvio adentro, con la inconsciencia de una niña solitaria y herida, me pierdo en las postales negras que desperdiga la noche.
El ácido que lloro me corroe el alma y desgarra en pedazos ésto, que late en el hueco sentir de mi existencia. Entonces, sin aurora y sin guarida, mendigo las espinas que sembré, en los rincones más oscuros de tu sempiterno mañana.  Y me zambullo en el agua misteriosa que seduce a los labios, y me ahogo, como a veces, me he ahogado en tu delirio. Cuando en éste bucear interminable de hallarte en lo profundo, de verte cruzar entre el oleaje rocoso del semblante, te diluyes por doquier en el acuoso devenir trastocado en el pasado.-