domingo, 4 de diciembre de 2011

La niña que llora


Me alejé con el aura constelada, y con el aliento polar en las mejillas les  grité a los barcos una canción de translúcido naufragio. Porque me regalabas al amanecer la música del tiempo, yo desnudaba la eternidad del cielo en una noche. Y me entregabas en el espacio oscuro de las manos, la hecatombe del mundo fallecido. Así me iba –para no volver- con el anhelo que todo lo clausura, que todo lo ocupa y todo lo llena; pero volvía para llorar las penas en el fresco agreste de la casa. Y allí, sobre los muros cotidianos y eternos que lastiman el aire, escribo. Me hago piedra, tierra, fuego para arder como luciérnaga en tus ojos desahuciados.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Me alejé,porque esta niña que llora
solo es consuelo para el muerto.
Me alejé porque solo podía desarte
y en ese incendio infinito me sentía enemiga
Porque el tiempo solo es tiempo
y la vida ya no es vida
Y así me iba-para no volver-
sintiendo que la entrega es traición
y que las lágrimas son solo agua
Me hago aire,vacío y fuego para alumbrar tu camino de regreso con mi llama

Diego Amed dijo...

Me encanto! Posee una narrativa alucinógena, mis saludos

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